Esta no es una historia triste, ni alegre, ni acabada, ni empezada.
Es una historia de dos personas diferentes pero al mismo tiempo tan similares que a veces podían incluso confundirse. Dos seres que dejaron todo pasar por miedo al "qué dirán", a lo incierto, por miedo a amarse. Miedo a que fuera a más. Miedo a que la distancia los destrozase por dentro. Miedo a que el otro no sintiera lo mismo, a pesar de saber que eso era imposible. Miedo a sus propios sentimientos. Dos personas que, a pesar de parecer conocer a la perfección cada milímetro de su pensamiento, se mostraban como desconocidos en la inmensidad del vacío existente entre ambos países que los separaban.
Pero volverte a ver ha hecho que mi corazón pegue un vuelco de nuevo. Me ha hecho sentir. Sentir cada palabra, cada canción, cada punteo de guitarra, cada mirada, cada caricia en mi pelo y en mis pequeñas manos que tanto te echaban de menos.
¿Porqué tantas inseguridades?
¿Porqué no convencerte de lo que es cierto y dejar el mundo de lado?
¿Porqué no expresar de una vez por todas nuestros sentimientos? Está claro porque.
Porque te has vuelto a ir. Después de esa eternidad sin vernos, el tiempo ha decidido no detenerse más y volver a la rutinaria verdad. Porque ahora vuelve otra inmensidad que ninguno de los dos sabe cuando va a dejar de ser para dejarnos ser.
Porque quiero volver a fundirme en un abrazo tuyo.
Porque puede que no lo sepas, pero solo con tu mirada me tienes ganada.
