viernes, 24 de abril de 2015

"Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y (no) me hablas de los dos."

Esta no es una historia triste, ni alegre, ni acabada, ni empezada.
Es una historia de dos personas diferentes pero al mismo tiempo tan similares que a veces podían incluso confundirse. Dos seres que dejaron todo pasar por miedo al "qué dirán", a lo incierto, por miedo a amarse. Miedo a que fuera a más. Miedo a que la distancia los destrozase por dentro. Miedo a que el otro no sintiera lo mismo, a pesar de saber que eso era imposible. Miedo a sus propios sentimientos. Dos personas que, a pesar de parecer conocer a la perfección cada milímetro de su pensamiento, se mostraban como desconocidos en la inmensidad del vacío existente entre ambos países que los separaban. 
Pero volverte a ver ha hecho que mi corazón pegue un vuelco de nuevo. Me ha hecho sentir. Sentir cada palabra, cada canción, cada punteo de guitarra, cada mirada, cada caricia en mi pelo y en mis pequeñas manos que tanto te echaban de menos. 
¿Porqué tantas inseguridades? 
¿Porqué no convencerte de lo que es cierto y dejar el mundo de lado? 
¿Porqué no expresar de una vez por todas nuestros sentimientos? Está claro porque.
Porque te has vuelto a ir. Después de esa eternidad sin vernos, el tiempo ha decidido no detenerse más y volver a la rutinaria verdad. Porque ahora vuelve otra inmensidad que ninguno de los dos sabe cuando va a dejar de ser para dejarnos ser. 
Porque quiero volver a fundirme en un abrazo tuyo.
Porque puede que no lo sepas, pero solo con tu mirada me tienes ganada.

viernes, 10 de abril de 2015

¿te atreves?

Todo surge siempre en un instante. Un instante que parece hacerse eterno. Pero no una eternidad de esas que quieres que acaben, sino de esas que te sorprenden y te hacen tener mariposas en el estómago. De esas de las que disfrutas. 


De repente todo cambia. 
En ese mínimo instante, esa mirada, esa sonrisa, ese pequeño 'hola'... Ahí empieza todo a cambiar. Y es que hacia tiempo que no sentía algo así. Esa sensación que piensas que ocurre pocas veces, pero es que realmente se siente en el momento más inesperado. Cuando menos te lo esperas, ahí esta. Y es en ese momento en el que el tiempo se para cuando piensas '¿te atreves?' Ahí empieza el juego. Porque realmente todo es un juego. Un juego de miradas, de sonrisas, de palabras que se entrelazan y empiezan a evolucionar en esas 'mariposas' que se revolucionan dentro de tu barriga y te hacen perder los nervios. Porque lo sabes. Sabes que nada más verlo te pones tan nerviosa que podrías ponerte a saltar y no parar hasta el anochecer. O hasta que volviera a amanecer. (Pero 'no es plan').
Y después aparecen las dudas. Siempre has sido esa 'pequeña de las dudas infinitas' de la que habla José Chino. Te encanta soñar, imaginarte cualquier historia encantada donde no se sabe si el final será feliz o trágico. Te encanta perderte en la inmensidad de una mirada o adentrarte en los recovecos de una sonrisa y quedarte a dormir allí dentro hasta no poder más. Te encanta que te hagan sonreír. Porque cuando alguien te hace reír desde el primer momento, te tendrá para siempre ganada.
Pero empieza a 'atreverte' de una vez. ¿Porque te cuesta tanto adentrarte en esas sonrisas o perderte en esas miradas? ¿qué esperas? Al final solo los valientes son los que ganan, los que lo ponen todo en juego y se dejan la piel. O puede que no ganen lo que esperaban, pero aprenden. Aprenden a caerse. Aprenden a dejarse llevar. Aprenden a atreverse. Entonces solo queda volver a preguntarse '¿te atreves?'. Asómbrame.