lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Y qué pasa?

¿Qué pasa cuando lo único que tienes que hacer es esperar?
¿Qué pasa cuando todo cuanto te rodea son incertidumbres?
A veces me gustaría pensar que no voy a "darle vueltas" a los temas que se pasean por mi cabeza. Porque a veces incluso deciden quedarse un tiempo allí, esperando volverme loca (o pretendiendo que lo parezca).
A veces me gustaría saber qué es lo que en realidad está pasando. Si realmente lo que ocurre a mi alrededor merece la pena. Porque claro, ¿quién dicta qué merece la pena?
Sólo el tiempo es el que hace ver qué es lo que realmente importa y lo que no, o puede que no sea ese el motivo.
Puede ser que sólo sea mi cabeza hecha jirones por tu comportamiento, que me hace pensar que te importo y no al mismo tiempo, o puede que el problema sea yo misma, que no puedo parar de pensar en "lo que podría ser".
¿Y qué pasa si nada "llega a ser"? ¿Qué pasa si en el instante en el que se encuentran nuestras miradas, no quiero verte más? Pero realmente, ¿qué pasaría si en el momento en el que volviera a mirar a esos grandes ojos castaños, no volviera a olvidarme de ti?
Me gustaría saber qué piensas, e incluso a veces me gustaría poder teletransportarme a tu cabeza para saber con exactitud qué quieres decirme realmente en cada momento y terminar de una vez con este tema.
Pero más aún me hubiera gustado haber estado dentro de tu pensamiento en aquella despedida. O a lo mejor no. A lo mejor no me hubiera gustado lo que había ahí dentro.
¿Qué pasaría si...? ¿Alguna vez te lo has planteado o soy la única loca aquí?
Puede ser que sea eso, que no estoy tan cuerda como me gustaría. Pero en este mundo de locos, ¿qué pasa si yo también lo estoy un poco?
Me gusta hacer cosas que los demás no esperan.
Una vez, en Berlín, encontré un pedazo del antiguo muro mientras paseaba por la ciudad. En ese muro había un mensaje de Spinetta: "Yo sé que harías largos viajes por llegar".
En ese momento alguien me preguntó qué haría yo por llegar. ¿Llegar a dónde? ¿Llegar a qué? Me dio igual. Yo lo haría todo.
Viajaría miles de kilómetros, recorrería el mundo entero y más solo "por llegar" y poder ver y saber por fin "lo que pasaría". Yo sí haría largos viajes por llegar.
¿Y qué pasa si has vuelto? ¿Y si ya no hay largos viajes?
Nada. No pasa nada. Porque en asuntos de dos, no es solo uno el que decide.
Porque si algo tiene que ser, será.
De cualquiera de las maneras.
¿Y si lo que quieres es correr riesgos? Córrelos.
Lo más rápido posible.
Hasta alcanzar la meta y más.
Porque no hay nada peor que darte de bruces contra el muro más alto y grueso, pero al menos lo has intentado.
Eso si, hazlo solo si merece la pena ver "lo que pasa".